¿Qué se quiere decir cuando se habla de distancia social?

Por: Paulina Cepeda

Académica e Investigadora de Estudios Urbanos en FLACSO-Ecuador.

Arquitecta Senior en Desarrollo de Proyectos Urbanos.

Fernando Carrión Mena

Académico e Investigador del Departamento de Estudios Políticos de FLACSO-Ecuador

Arquitecto, Consultor y Máster en Desarrollo Urbano Regional

1.Lo Contrario al Distanciamiento Social

La pandemia del coronavirus es una enfermedad de transmisión interpersonal, producida por un virus que exhalan de la boca las personas contagiadas y que se posa en las mucosas de los ojos, nariz y boca de otra persona. La transmisión del virus puede ser de forma directa, cuando el traspaso se realiza de un individuo a otro; o indirecta, cuando entre la tos, el estornudo o al hablar media algún bien físico donde se posa el virus, e ingresa a las mucosas de otra persona; en ese proceso el contacto físico manual es clave.(1)

Para el control del contagio por COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS)  ha planteado una política única, general y homogénea al mundo entero, explicitada en la necesidad de restringir las modalidades de transferencia del virus, a través de tres líneas principales de acción: primero, mediante propuestas profilácticas como el lavarse las manos y desinfectar los entornos físicos -con la finalidad de desintegrar el virus-, y la protección de boca, nariz y ojos para que no se produzca su inoculación (uso de mascarilla).

Segundo, bajo las modalidades del denominado distanciamiento social, a través de dos vías: mediante el prudente alejamiento interpersonal; o sea la necesaria separación o reducción de la proximidad física entre individuos de al menos dos metros de distancia; y la separación comunitaria, a través de la eliminación de contactos colectivos o aglomeraciones de personas en actividades, por ejemplo, escolares, religiosas, deportivas y culturales (cine, teatro, espectáculos).

Y tercero, el llamado aislamiento social en lo que mucho tiene que ver el manejo de los territorios, convertidos en departamentos estancos(3). Se trata de un lugar donde existe una separación explícita de unas personas con respecto a otras; es decir, del confinamiento de los ciudadanos en espacios cerrados y enclaustrados, para que no exista contacto entre ellos y su medio social (cuarentena). Es decir, es un importante medio de control y disciplinamiento social, en el que un elemento o persona es separada de otra y queda sola. En la biología el aislamiento significa evitar la interacción de miembros de la misma especie o en electricidad significa impedir la transmisión de calor, sonido o electricidad. Una dinámica que en el ámbito social puede conducir al fortalecimiento de la desigualdad extrema contenida en el racismo, la xenofobia y la aporofobia. Una característica de esta medida es su condición espacial, de expresión multi escalar, que va desde la casa (quédate en casa), al barrio (segregación residencial), a la ciudad (localidad) y al país (nacionalismo).(3)

No se puede negar que hasta el momento dichas medidas han logrado -en mayor o menor medida- controlar la propagación del coronavirus, manteniendo a la población bajo distancia y aislamiento por más de ocho semanas, y a al uso del espacio público únicamente para actividades esenciales, en las cuales la distancia física debe respetarse y el uso de medidas profilácticas es obligatorio.

Pero adicionalmente se debe tomar en cuenta que dichas políticas son generales para el planeta, sin distingo de continentes, países o ciudades.  De allí que tuvieran muy buenos resultados en países como China o Corea del Sur, que tienen regímenes políticos y condiciones culturales muy distintos al mundo occidental y en particular con respecto a los países de América Latina y África, por la riqueza de sus naciones. Por eso, cuando se introducen a los países en desarrollo, con gran cantidad de barrios marginados y dinámicas informales de trabajo, existe dificultad al aislar y distanciar a la población, donde además los sistemas de salud son menos eficientes y llegan a colapsar dramáticamente, lo que evidencia un desafío no solo cultural y social, sino también económico. 

 

“La distancia que imponen las políticas frente al Covid-19 configura una tendencia al fortalecimiento de nuevas y alternativas articulaciones sociales”

2. Reparos a los conceptos de distancia y aislamiento social.

Sin embargo, bien vale hacer un alto en este proceso para reflexionar y discutir sobre el uso y el contenido de estos conceptos de política pública partiendo, al menos, de las siguientes preguntas: ¿Qué quiere decirse con distanciamiento y aislamiento sociales? ¿Es correcta la propuesta de estos dos conceptos? ¿Lo que enuncian es realmente lo que quieren significar?

Es claro que el uso de estos conceptos es –por decir lo menos- ambivalente porque, por un lado, permiten obtener resultados interesantes por política pública; pero por otro, inducen a negar explícitamente el sentido de la vida social y la comprensión del significado de comunidad (sociedad), tan necesarios en este momento de integración en la acción. En otras palabras, son conceptos que parcialmente ayudan a disminuir el contagio y la propagación del virus, pero también inducen a una peligrosa erosión del sentido de pertenencia a lo social y consecuentemente, a impulsar el control social de la población.

La categoría social introduce un ruido innecesario en los dos conceptos, porque lo social etimológicamente viene del griego: sociedad, y según el Diccionario de la Real Academia Española, como “perteneciente o relativo a la sociedad”; esto es, a la construcción del sentido de pertenencia a una comunidad humana, que se expresa en las relaciones que mantienen unidos a sus miembros como ciudadanos.  

Según el contenido de estos conceptos nacidos para enfrentar al Covid-19 ¿Es necesario poner distancia frente a la sociedad o aislarse de la misma? ¿Reducir el sentido de pertenencia comunitario?¿Perder la condición de ciudadanía? Definitivamente no, porque la razón de existencia de la persona o el individuo es la pertenencia –no la distancia o el aislamiento- a la sociedad. Más aún cuando la distancia que imponen las políticas frente al Covid-19 configura una tendencia al fortalecimiento de nuevas y alternativas articulaciones sociales, que pasan por el mundo de la telemática, lo que genera una integración social sin distancia, como también un preocupante control digital del trabajo, del ocio y de la información (infodemia), en el marco de un espacio público global. 

Existe una acepción adicional de lo social, referida a la gestión “que repercute beneficiosamente en toda la sociedad o en algún grupo”; esto es, a las acciones que benefician a sectores particulares de la población. Con este significado ¿Se trata de poner distancia o aislamiento al apoyo de grupos particulares de la sociedad? ¿Se busca no reconocer la heterogeneidad de la realidad social?  Claro que no, porque esta acepción es fundamental para romper con las lógicas homogéneas y generales de las políticas públicas, así como para recuperar el importante principio de las políticas públicas: la focalización que proviene del reconocimiento de las diferencias y desigualdades sociales. Así mismo se debe tener en cuenta que las acciones y decisiones políticas no deben tratar de eliminar la pertenencia a la sociedad, como tampoco desconocer el carácter desigual de la sociedad, porque eso la debilita y la hace más proclive al contagio.

Como forma ilustrativa de las afirmaciones se pueden poner los siguientes ejemplos: frente a la política generalizada de “lavarse las manos” ¿Qué se puede hacer cuando el 40% de la población mundial no tiene acceso a los servicios de agua potable y jabón?(4) o ante el “quédate en casa”, cuando el déficit de vivienda y las tasas de hacinamiento son altos, acompañados de la precariedad de servicios, lo que hace que el contagio se presente con más fuerza en el espacio doméstico que en el público.

Según Bill Gates (2020), el aislamiento y la distancia social representan un “cierre total”, destacando que es el único medicamento que ayudará a todos los territorios a reducir sus tasas de infección. Sin embargo, es un proceso de separación del individuo con respecto a la sociedad, que induce a la pérdida de pertenencia a lo colectivo y a la comunidad. Pero que también puede negar la desigualdad social existente entre ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y adolescentes, nacionales y extranjeros, dando lugar a la negación del conflicto, y por tanto, a convertirse en un poderoso mecanismo de control social.

Esto significa que el distanciamiento social produce un alejamiento de las personas, individuos o colectivos a la sociedad, y el aislamiento social es más la separación o segregación de la misma; lo cual evidencia una pérdida del sentido de pertenencia a la sociedad y de erosión de la ciudadanía (titular de derechos en una comunidad política)(4) La distancia y el aislamiento social, tal cual están concebidos, conducirán al fortalecimiento del individualismo.

En ese contexto ¿Esto es lo que quiere decir la OMS? Obvio que no, pero a eso conducen estos conceptos. El uno como el otro hacen recaer la responsabilidad del contagio en las personas y liberan de la misma a las políticas públicas. Por eso se han generalizado los calificativos de indisciplinados a los que no pueden recluirse en sus casas, aunque no las tengan. Además es un desconocimiento, no solo de los líderes sino también de la población, de que las políticas homogéneas en sociedades heterogéneas conducen a un incremento del contagio y la desigualdad, operando bajo la lógica de la causación circular; esto es, a mayor desigualdad mayor contagio y a mayor contagio mayor la desigualdad.

De allí que se ha llegado a construir el sofisma de que la letalidad es exclusivamente un problema de salud individual, cuando en realidad está conectada a las condiciones sociales pre existentes (género, etnia), económicas (pobreza) y urbanas (segregación residencial) de la población. ¿Cómo explicar que en Chicago el 30% de la población sea afroamericana y el fallecimiento por COVID19 llegue a la escalofriante cifra del 70%? En Guayaquil los infectados por coronavirus provienen del grupo etario de la población económicamente activa (20 y 49 años, con 59,7 % de casos), que es la más proclive al contagio por el tipo de trabajo que tiene: precario, de múltiple contacto y en espacio público, pero también por el lugar y situación donde residen (parroquia Tarqui). Estos dos casos, como muchos más, muestran que los grupos vulnerables son proclives al contagio y a la letalidad por su inserción a la sociedad y no solo por pertenecer a la tercera edad.

Toda esta construcción conceptual debe seguir la dinámica de la acción social y el actuar en comunidad, provenientes de los cambios culturales e históricos de la sociedad, vinculados al mundo económico (Weber, 2014); más aún en un momento como el actual que vive la sociedad global -que supera al estado-nación- y es afectada por problemáticas y dilemas internacionales (Ianni, 1998). De allí a que nunca sea más pertinente, que ahora, el viejo proverbio chino del efecto mariposa, que dice: “el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”.

“En Guayaquil los infectados por coronavirus provienen del grupo etario de la población económicamente activa (20 y 49 años, con 59,7 % de casos), que es la más proclive al contagio por el tipo de trabajo que tiene: precario, de múltiple contacto y en espacio público”

 3.El día después: regreso a la normalidad 

Hay la creencia generalizada de que una vez que el aislamiento desaparezca se regresará a la “normalidad”, esto es, a la libertad de movimiento más que a la compleja situación social, económica, ambiental y política pre existente. O que la contaminación ambiental y el cambio climático, reducidos estos días por la baja de la circulación vehicular y la reducción de la producción industrial, se prologarán como futuro deseado. Pero no, lo que vendrá será una salida larga en el tiempo, pero seguro distinta al pasado; porque es el retorno a un futuro incierto.

Primero, el día después será de recuperación de la distancia de forma paulatina y segundo, encontrarse con una realidad muy distinta, donde la crisis se proyectará en los ámbitos económicos (decrecimiento entre el 5% y 9% de las economías), sociales (pérdida de empleo en más de 40 millones solo en América Latina), políticos (la ciudad de la protesta se reinventará) y urbanos (nuevas realidades territoriales). A ello debe sumarse el procesamiento del exceso de información, sea falsa o certera, que la sociedad deberá procesar para reconstruir su retorno de vida cotidiana, en un contexto de miedo colectivo y de una reacción desmedida del aumento de la discriminación, desigualdad y conflictos, acompañados –paradójicamente- por un fuerte apoyo de donaciones filantrópicas y clientelares. 

¿Por qué, entonces, no hablar de distanciamiento físico interpersonal, sana distancia o cuarentena? Mucho más ahora que el mundo de los flujos llegó con fuerza, para permitirnos tener herramientas desde la telemática, que nos admiten trabajar a distancia o, incluso, sin distancia (otra distancia). En otras palabras, lo que se debe apoyar y fortalecer es la sociedad y así reducir la distancia social para dejar de ser tan vulnerables como se evidencia actualmente. 

 4.La sana distancia, la distancia interpersonal, la cuarentena.  

En función de lo planteado se considera necesario descartar la terminología de distanciamiento y aislamiento sociales. Empezar a utilizar los términos de distancia física interpersonal o sana distancia en vez de distanciamiento social y el de cuarentena en vez de aislamiento social, que se ajustan más a la realidad de las políticas públicas. La cuarentena, es un término médico usado desde hace mucho tiempo atras, que significa el auto aislamiento para evitar el contacto que contagia (Cross, 2020). Llega a ser mucho más comprensible y no tendría otras connotaciones peyorativas, que afecten a los días después de la pandemia.

Finalmente, hasta la espera de una vacuna o un tratamiento efectivo, el mundo deberá aprender a vivir con el virus, por lo tanto, la población como principal foco de contagio y el espacio público como lugar de contagio, sufrirán las mayores alteraciones. Un manejo adecuado de las políticas, se vuelve fundamental para lograr la distancia interpersonal física pero no social. Puesto que, en situaciones en que las soluciones son necesarias para todos los territorios en el mundo, la sociedad debe demostrar una fuerza colectiva. Si la distancia llega a manejar el concepto físico y no social, se evitará el pánico colectivo y se llegará a un bien común: la integración social.

Referencias.

Arteaga, N., & Lara, V. (2004). Violencia y distancia social: una revisión. Papeles de Población N°40, 169-191.

Cross, C. (24 de 3 de 2020). Distanciamiento social: por qué guardar las distancias ayuda a mantener a otros sanos. Healthy children.org.

Gates, B. (26 de marzo de 2020). Bill Gates: Entire country needs to shut down for 6-10 weeks to effectively fight coronavirus. (A. Cooper, Entrevistador)

Ianni, O. (1998). La sociedad global, siglo XXI.

Mejía, C. (2018). Los departamentos estanco. Planning Consultores, 1-3.

Torres, A., & Torre, J. C. (2000). Subjetividad y sujetos sociales en la obra de Hugo Zemelman. Folios. N°12.

UNICEF. (16 de marzo de 2020). UNICEF. Obtenido de https://www.unicef.org/cuba/comunicados-prensa/lavarse-las-manos-con-jab%C3%B3n-est%C3%A1-fuera-del-alcance-de-miles-de-millones-de

Weber, M. (2014). Economía y sociedad. Fondo de cultura económica.

Woo-joo, K. (30 de marzo de 2020). Entrevista a experto de Covid-19 de Corea del Sur . (S. Park, Entrevistador)

 

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